- Material: silicona de grado alimentario, sin BPA.
- Diseño: de una sola pieza, sin líquido dentro, fácil de agarrar y demasiado grande para meterlo entero en la boca.
- Uso: siempre bajo la mirada de un adulto y nunca colgado del cuello.
Hay mordedores de mil formas y colores, pero lo que de verdad importa se resume en cuatro cosas: de qué está hecho, cómo está diseñado, si es fácil de limpiar y cómo se usa. Esto es lo que conviene mirar.
1. El material
Va a pasar horas en la boca de tu bebé, así que el material es lo primero. Busca silicona de grado alimentario y que indique claramente que está libre de BPA. La silicona es blanda, flexible, aguanta bien el calor para esterilizar y no se astilla.
Desconfía de los productos que no indican de qué están hechos o que huelen mucho a plástico.
2. El diseño
- De una sola pieza. Sin piezas pegadas, cuentas o partes que puedan soltarse.
- Sin líquido ni gel dentro. Los mordedores rellenos pueden pincharse con los dientes y perder su contenido.
- Fácil de agarrar. Las formas de anillo o con huecos para los dedos permiten que el bebé lo sujete solo desde los primeros meses.
- Del tamaño adecuado. Lo bastante grande para que no pueda meterse entero en la boca, y lo bastante ligero para que no le pese.
3. Las texturas
Los relieves no son solo decoración. Distintas texturas masajean la encía de forma diferente, y el bebé descubre por sí mismo cuál le alivia más. Además estimulan el tacto y la coordinación de las manos. Un mordedor con varias zonas distintas le durará más porque no se aburrirá de él.
4. La limpieza
Un buen mordedor tiene que poder limpiarse a fondo cada día. Comprueba que sea apto para lavavajillas y esterilizador, y que no tenga recovecos donde se acumule suciedad. Te lo contamos paso a paso en cómo limpiar y esterilizar el mordedor.
¿Uno o varios?
Tener dos o tres es muy práctico: uno en la nevera, otro en la bolsa del carrito y otro a mano mientras se lava el primero. Así siempre tienes uno limpio y frío cuando más lo necesita.
Normas de seguridad
- Úsalo siempre con un adulto delante.
- Nunca lo ates al cuello ni a la ropa con cordones largos.
- No lo metas en el congelador, solo en la nevera.
- Revísalo antes de cada uso y tíralo si ves grietas, cortes o partes desgastadas.
Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de tu pediatra. Si tienes dudas sobre la salud de tu bebé, consulta siempre con un profesional sanitario.




